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lunes 20 de agosto // 22.00 h

Aurora Orchestra

Imogen CooperPiano
Nicholas CollonDirector
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Programa

I part

Música del ballet “Idomeneo” KV. 367W.A. Mozart 1756-1791
  • Chaconne
  • Pas Seul
Concert per a piano i orquestra núm. 25, KV. 503W.A. Mozart
  • Allegro maestoso
  • Andante
  • Allegretto

II part

Simfonia núm. 5 en Do menor, op. 67L.v. Beethoven 1770-1827
  • Allegro con brio
  • Andante con moto
  • Allegro
  • Allegro

Interpretada de memòria

Notas al programa

Wolfgang Amadeus MOZART
IDOMENEO, música para el ballet, KV 367 (Selección: “Chaconne” y “Pas seul (de Mr. Le Grand)”

En 1781 Mozart compuso la ópera Idomeneo, un encargo del secretario del príncipe elector de Baviera Carlos Teodoro, para el Teatro de la Corte de Múnich. En esta ópera, basada en el tema mitológico de Idomeneo, Mozart sigue la tradición francesa y las ideas reformistas de Gluck que defendían integrar el ballet dentro de la ópera. Así, los cinco números de ballet, de los que hoy escucharemos los dos primeros, la “Chaconne” y el “Pas seul (de Mr. Le Grand)”, no son elementos extraños a la acción, sino que se integran en ella. La “Chaconne”, no es propiamente una chacona –danza de origen español que consiste en una serie de variaciones sobre un bajo obstinado– sino un rondó muy libre, con diferentes episodios, como son el “Annonce”, y otro que se acerca al sentido original de la chacona –composición sobre acordes en ostinato– que Mozart titula con más propiedad “Chacona”. Con la vuelta al tema inicial del rondó, termina esta primera danza que enlaza –indudablemente las danzas se interpretaban seguidas–con el “Pas seul”. Esta segunda danza es una encantadora pieza con cuatro movimientos internos, sucesivamente más rápidos: el Largo inicial, de carácter solemne; un Allegretto con cierto aire rococó, y los dos últimos Più Allegro, que cierran brillantemente el ballet. De esta manera, Mozart crea dos piezas sinfónicamente complejas, llenas de una gran libertad estructural.

CONCIERTO 25 para piano y orquesta, en do mayor, KV 503.
El Concierto 25, compuesto entre 1784 -1786, y con tres movimientos: Allegro maestoso, Andante y Finale, Allegretto, fue acabado dos días antes que la Sinfonía en re K504, llamada “Praga”, y parece estar destinado también a la capital de Bohemia que, con gran entusiasmo, acogió a Mozart cuando Viena comenzaba a volverle la espalda, después de haber puesto mala cara a su nueva ópera Las bodas de Fígaro.

El Concierto, de imponentes dimensiones, grandioso, soberbio y que utiliza el contrapunto de forma abundante, tiene la característica de no incluir clarinetes en la plantilla orquestal, al igual que ocurre con la Sinfonía “Praga”. El amplio Allegro maestoso inicial, escrito en forma sonata, nos recuerda la Sinfonía “Júpiter” y comienza con un largo tutti en el que un conjunto de tres corcheas se impone con su ritmo martilleante de forma obsesiva. El siguiente tema, en do menor, casi parece un eco del comienzo de “La Marsellesa”, y en su conclusión persiste el ritmo de tres corcheas. La entrada del solista parece un poco vacilante, pero el resultado es un maravilloso diálogo con la orquesta. El desarrollo, basado en el tema en menor, viene precedido del ritmo obstinado de las tres corcheas. Un pasaje de virtuosismo en el solista nos conduce a la reexposición, donde se repiten los temas en diferente orden. El tema en do menor es reexpuesto ahora, triunfalmente, en modo mayor. En los últimos compases las tres corcheas aportarán toda su energía. El Andante, mezcla de poesía y gravedad, nos presenta un tema que se repite tres veces de forma diferente, utilizando para ello los colores tímbricos de la orquesta y del piano. El Finale Allegretto presenta la forma de rondó-sonata, y su melodía ligera y con acentos a contratiempo fue tomado prestado de una gavota del ballet Idomeneo. De esta forma, este Concierto conecta con el ballet Idomeneo y, por el motivo de las tres corcheas, con la Quinta Sinfonía de Beethoven.

Ludwig van BEETHOVEN
SINFONÍA número 5, en do menor Op.67

Sol-sol-sol-mi, la célula musical más famosa de toda la historia de la música, abre la “Quinta” de Beethoven, y nosotros nos dejamos arrastrar por su energía, adentrándonos de manera natural en el mundo interior de Beethoven, que es el nuestro. Los contrastes sonoros f-p, tan abruptos, no son sino las contradicciones internas que produce la dicotomía alegría-dolor. Su tratamiento de la melodía, que corta, amplía, descoyunta, varía, antes de hacerla estallar por completo, no procede de razones musicales, sino de la necesidad psicológica de plasmar los obstáculos, la pelea necesaria para llegar a un final triunfante. Esta sinfonía fue compuesta entre 1804 y 1808, y su estreno, en el Theater an der Wien de Viena el 22 de diciembre de 1808, dirigida por el compositor, no tuvo nada que ver con el notorio prestigio que fue adquiriendo y que aún continúa en la actualidad.
Aclaremos qué pasó el día del estreno en Viena. El programa, que duró cuatro horas, comprendía: 1. Sinfonía Pastoral, 2. Ah, pérfido, Op.65 (Aria de concierto), 3. Gloria de la Misa en Do, 4. Concierto para piano nº 4. Descanso. 5. Quinta Sinfonía, 6. Sanctus y Benedictus de la Misa en Do, 7. Una improvisación para piano interpretada por Beethoven y 8. Fantasía Coral Op.80, para piano, coro y orquesta. Un programa muy largo, y si añadimos que hacía un frío invernal, podemos entender que una buena parte del público abandonara el teatro antes de finalizar el acto. A Beethoven le había costado una gran suma dinero alquilar el teatro, y aprovechó para estrenar todo lo que pudo.
Según testimonio de J.F. Reichardt (quien acompañó al príncipe Lobkowitz a esta legendaria soirée): “Allí estuvimos, desde las 6.30 de la tarde hasta las 22.30 de la noche con un frío espantoso, y aprendimos por experiencia que uno puede hartarse incluso de las cosas buenas”. Reichardt y Lobkovitz se quedaron hasta el final, con su paciencia a menudo puesta a prueba, no por la música -ambos eran más entendidos que la mayoría- sino por la interpretación, que fue áspera e indolente. La música de Beethoven no era todavía la más popular jamás escrita, pero debemos comprender que todas sus innovaciones musicales y conceptuales eran muy intensas para poderse comprender en un primer momento. De hecho, cuando Goethe rompe a llorar por la emoción al oír su música, Beethoven le escribe: «Estimado amigo: los artistas no lloran. La música debe mover el espíritu de los hombres, no emocionarles». Para Beethoven la música no significa contemplación, sino acción. Y acción es lo que encontramos en esta obra que tiene la forma usual de la sinfonía clásica, cuatro movimientos: I Allegro con brio (estructurado en forma sonata); II Andante con moto; III Scherzo- Allegro y IV Allegro, enlazado con el tercero, un elemento de continuidad musical muy novedoso y original en la época. Beethoven fue el primero en señalar la semejanza del Scherzo con el inicio del movimiento final de la gran sinfonía en sol menor de Mozart (lo copió en una página al lado de esbozos de su “Quinta”). Pero mientras que allí el efecto es decidido y triunfante, aquí está oscurecido por preguntas entrecortadas. La “Quinta Sinfonía” destaca notablemente por la cantidad de tiempo que demoró su composición. Hay muchos estudios en torno al tema que revelan que en obras anteriores de Beethoven ya se emplea el famoso motivo rítmico con el que comienza la sinfonía, y que hay una particular inclinación por las posibilidades dramáticas de la tonalidad de do menor. En la “Quinta” la maestría técnica y el reflejo del pensamiento filosófico van de la mano. Por ello la expresión subjetiva de Beethoven se transfigura en un sentimiento tan exclusivamente humano que hace que esta sinfonía sea atemporal y universal.

Mercè PonsCompositora y directora del Gabinet de Comprensió Musical GACOMUS

Biografías

Aurora Orchestra

Aurora Orchestra

Con su característico espíritu creativo, la Aurora Orchestra combina sus conciertos a nivel mundial con una programación ambiciosa y una presentación pionera. Fundada en 2005 bajo la dirección del director titular Nicholas Collon, rápidamente se ha ganado una reputación como una de las orquestas de cámara líderes en Europa, obteniendo premios importantes, entre ellos dos premios RPS y un premio ECHO Klassik de Alemania.

Colaborando ampliamente en varias formas de arte y géneros musicales, la Aurora ha trabajado con una amplitud excepcional de artistas que van desde Ian Bostridge, Imogen Cooper y Sarah Connolly a Edmund de Waal, Wayne McGregor y Björk. Ha estrenado obras de compositores como Julian Anderson, Benedict Mason, Anna Meredith, Nico Muhly y Judith Weir. En los últimos años, ha sido pionera en la interpretación memorizada (sin el uso de partituras), y se cree que es la primera orquesta en todo el mundo en interpretar sinfonías completas de esta manera única.

Con sede en Londres, la Aurora es orquesta en residencia en Kings Place, y orquesta asociada en el Southbank Center, donde su serie pionera 'Orchestral Theatre' ha presentado una variedad de colaboraciones en oratorio, cine, circo y teatro. La orquesta también actúa con frecuencia en la Royal Opera House, el Globe Theatre y el Wigmore Hall, y ha tocado en los últimos nueve BBC Proms. La Aurora realiza giras internacionales, con espectáculos recientes y próximos en el Concertgebouw de Ámsterdam, la Filarmónica de Colonia, el Victoria Concert Hall de Singapur, el Festival de Melbourne y el Shanghai Concert Hall.

En el corazón de la Aurora Orchestra está el compromiso de desafiar las expectativas de lo que una orquesta puede y debe hacer en el escenario del concierto, y de inspirar a audiencias de todas las edades y orígenes para desarrollar una pasión por la música orquestal. A través de un programa galardonado de aprendizaje y participación, la Aurora Orchestra atrae audiencias diversas y trae música orquestal a escuelas, familias y jóvenes con necesidades educativas especiales y discapacidades.

Nicholas Collon<span>Director</span>

Nicholas CollonDirector

Nicholas Collon es el fundador y director titular de la Aurora Orchestra, director principal invitado de la Orquesta Gürzenich de Colonia y director principal de la Residentie Orkest de La Haya, pasando a ser director titular y director artístico de ésta última a partir de la temporada 2018/19. Su habilidad como comunicador e innovador ha sido reconocida tanto por la crítica como por el público; fue el ganador del premio del Círculo de Críticos 2012 de la Exceptional Young Talent, y es conocido como un programador imaginativo que abarca una gama excepcionalmente amplia de música.

Junto a su trabajo con la Aurora Orchestra, Nicholas Collon tiene una gran demanda como director invitado con otros grupos orquestales de varios países. Es invitado habitual de la Philharmonia, la Filarmónica de la BBC, la Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, la Sinfónica de la Radio Danesa, y recientemente debutó con la Deutsche Sinfonie Orchester Berlin y la Sinfónica de la Radio Finlandesa. También ha dirigido en la English National Opera (La flauta mágica), la Ópera Nacional de Gales (Sueño de Wagner de Jonathan Harvey) y en Glyndebourne (Violación de Lucrecia).

Imogen Cooper<span>Piano</span>

Imogen CooperPiano

Considerada como una de las mejores intérpretes del repertorio clásico y romántico, Imogen Cooper es reconocida internacionalmente por su virtuosismo y lirismo. Entre sus conciertos con orquesta, recientes y futuros, destacan el de la Filarmónica de Berlín con Sir Simon Rattle, el de la Sinfónica de Sydney con Simone Young y de la Orquesta Sinfónica de la BBC Escocia con Thomas Dausgaard.

Imogen tiene una extensa carrera internacional y ha tocado con la filarmónicas de Nueva York, Filadelfia, Boston, Cleveland, Viena, Royal Concertgebouw, Leipzig Gewandhaus, Festival de Budapest, NHK y con las principales orquestas de Londres. Sus actuaciones en recital incluyen Tokio, Hong Kong, Nueva York, Singapur, París, Viena, Praga y el Schubertiade en Schwarzenberg.

En música contemporánea, Imogen ha estrenado dos obras en el Festival Internacional de Cheltenham: Traced Overhead de Thomas Adès (1996) y Decorated Skin de Deirdre Gribbin (2003). En 1996, también colaboró ​​con miembros de la Filarmónica de Berlín en el estreno del quinteto Voices for Angels.

Imogen es activa en música de cámara y actúa regularmente con Henning Kraggerud y Adrian Brendel. Como acompañante de lieder ha mantenido una larga colaboración con Wolfgang Holzmair, tanto en la sala de conciertos como en el estudio de grabación. Sus recientes grabaciones como solista para Chandos Records incluyen música de Brahms, Chopin, Liszt, Wagner, Robert y Clara Schumann.

Imogen recibió la Orden del Imperio Británico en el Queen’s New Year Honours en 2007 y recibió el premio de la Royal Philharmonic Society al año siguiente. En 1997 fue galardonada como Miembro Honorario de la Royal Academy of Music y en 1999 obtuvo el título de Doctora en Música en la Universidad de Exeter. Imogen fue la Humanitas Visiting Professor en Música Clásica y Educación Musical en la Universidad de Oxford durante 2012-13. El Imogen Cooper Music Trust se fundó en 2015 para apoyar a jóvenes pianistas en la cúspide de sus carreras y darles tiempo en un ambiente de paz y belleza.

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