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sábado 25 de agosto // 22.00 h

Ricardo Gallén

guitarra
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Programa

I part

Grande Sonate n.1 op.22Fernando Sor 1778-1839
  • Allegro
  • Adagio
  • Minuetto Allegro
  • Rondo Allegretto
Prelude, Fugue und Allegro BWV 998J. S. Bach1685-1750

II part

Sonatina MeridionalM. M. Ponce 1882-1948
  • Campo
  • Copla
  • Fiesta
Carora, La Negra, NataliaA. Lauro 1917-1986
La CatedralA. Barrios 1885-1944
  • Preludio
  • Andante religioso
  • Allegro solemne
Valsos op.8, n. 3 i 4A. Barrios 1885-1944
Torre BermejaI. Albéniz 1860-1909

* guitarra Paco Santiago Marín. Cordes Knobloch.

Notas al programa

El verano invita a disfrutar de la noche, de la música, en definitiva, de la sensibilidad. Como un ritual, con la llegada de la oscuridad, que es cuando el oído parece ser el órgano sensorial más importante, podemos entrar en contacto con un mundo superior, un mundo más allá de lo evidente, impregnado de espiritualidad y emoción. El núcleo de la palabra absurdo, del latín surdus, que significa sordo o mudo, y que en su contexto original se refería a los sonidos desagradables al oído, se ha convertido actualmente en una palabra que designa lo contrario a la razón y la lógica. En las sociedades ancestrales una persona sorda no podía participar de la ceremonia, pero una persona ciega sí. En el concierto de hoy tenemos la oportunidad de participar de este rito ya tradicional, como es el Festival de Pollença, y contar con todo el cuadro ceremonial: la guitarra Marín como tótem, el guitarrista Ricardo Gallén como el chamán encargado de oficiar el tránsito de nuestra escucha, y unes músicas iniciáticas que nos llevarán desde el creador del mundo –del mundo de las seis cuerdas- a las singulares sonoridades de la guitarra del siglo XX. Y no podría empezar de una manera más sensata, con el compositor Ferran Sor y su Gran Sonata Op. 22, n.1. Nacido en Barcelona en 1778 y considerado como uno de los compositores más importantes del repertorio para guitarra, destacó también con obras orquestales, vocales, ópera y ballet; sus composiciones son obligadas dentro del repertorio de cualquier virtuoso de la guitarra. El esquema que sigue la Gran Sonata Op. 22, n. 1 es el de sonata en cuatro movimientos al estilo haydniano del cuarteto y la sinfonía, la forma musical más importante y popular del clasicismo, donde Sor destaca de manera brillante con sus composiciones para guitarra, un instrumento que en su época se encontraba en pleno proceso de transformación y evolución. Los temas se desarrollan de una manera lineal y con el recurso de modulaciones de tercera o cambios de acordes como en el allegro inicial donde, después de utilizar el acorde de sol mayor al final de la exposición, los sigue desarrollando en mi bemol mayor. De todos modos así consigue unas texturas sugerentes, más armónicas que contrapuntísticas, y desplaza los motivos melódicos a lo largo de todo el movimiento. Esta partitura se publicó en París en 1825 y está dedicada al estadista español Manuel Godoy como "Príncipe de la Paz". A continuación tendremos otro de los hitos de la música universal como es Bach, y para esta ocasión el Preludio, fuga y allegro BWV 998, inicialmente escrita para laúd o clavicémbalo, su escritura se puede adaptar a la tesitura del laúd más moderno del s. XVIII, modificando únicamente la notación y disposición de algunos acordes. La obra, datada aproximadamente en 1735, se inicia con un preludio en 12/8 que emana cierto carácter improvisado y potencia las sonoridades del instrumento. En la fuga se van sucediendo los temas en una rápida digitación utilizando en la sección central un contrapunto más ligero. El allegro final es un passepied, danza en 3/8 muy típica del siglo XVI y muy utilizada en las suites del barroco.

La segunda parte tiene como protagonistas a los compositores más relacionados con el nacionalismo sudamericano. La Sonatina nace de un encargo del insigne guitarrista Andrés Segovia al compositor mejicano Manuel Ponce. Por indicación de Segovia, la escribió a la manera española, o para ser más sinceros, a la manera andaluza, con trazas impresionistas puesto que la fecha de composición, 1930, coincide con las enseñanzas de Paul Dukas en París. La fuerza que despierta el allegro del primer movimiento viene seguida de manera poética por el andante donde emplea los recursos de la guitarra del s. XX, para acabar con un pasaje bitonal en el vivace final. Segovia, el encargado de su edición, añadió a cada movimiento una descripción programática: Campo, Copla y Fiesta. El venezolano Antonio Lauro compuso el vals inspirándose también en el folklore venezolano. El título de "Carora" está motivado por el virtuoso guitarrista y amigo Alírio Díaz, que fue el encargado de popularizarla y, a petición del autor, la tituló con el nombre de su ciudad natal. En "La Negra" Lauro utiliza el recurso de la hemiolia, bebiendo de las fuentes populares, sin duda deudoras del renacimiento español, y alternando las voces del registro superior al inferior. De todos los valses, "Natalia", quizás el más famoso, conocido también como "Vals criollo", está dedicado a su hija. Todos estos valses hacen referencia a personas del ámbito familiar de Lauro. Agustín Barrios, compositor nacido en Paraguay, se inspiró también en las fuentes de la música popular de todo el continente sudamericano, escribiendo inicialmente dos movimientos de "La Catedral": el andante religioso, inspirado en un organista que tocaba un coral de Bach, y el otro el allegro que describe el bullicio de la calle justo al salir de la iglesia. Al primer movimiento, Preludio nostálgico, lo añadió posteriormente a raíz de la muerte de su esposa. De origen guaraní, Barrios es considerado en América del Sur el "Paganini de la guitarra", gracias al virtuosismo del que disfrutó como intérprete. Buena muestra de ello es el vals n. 3, aunque la candidez del n. 4 puede ser la música más adecuada para una noche de verano como la de hoy.

Para acabar, una cita obligada: Isaac Albéniz. Aunque "Torre Bermeja" no es una de las obras más reconocidas de Albéniz, inserida en las doce piezas características opus 92, originaria para piano, sí que ha tenido un recorrido exitoso en su adaptación para guitarra. Insuflada de carácter andalusí, el título hace referencia a una torre de vigía de Benalmádena (Málaga).

Al hilo de la introducción de este texto, y atisbando la dicotomía entre lo visual-ciencia-día, y lo sonoro-arte-noche, con una frontera no demasiado bien delimitada, deberemos ser capaces de estar entregados con devoción y quedar a la espera para fruir de toda la experiencia sensorial, como una especie de música de las esferas que después de extasiarnos, seguro, nos permitirá salir más enriquecidos espiritualmente.

Joan SerraCompositor

Biografías

Ricardo Gallén

Ricardo Gallén

Ricardo Gallén es un distinguido guitarrista con una floreciente carrera. Sus inspiradas e innovadoras interpretaciones lo sitúan como un músico de primera línea, al tiempo que su revolucionaria visión de la técnica guitarrística y de la enseñanza es la mejor prueba de su calidad.

"Inmensa creatividad y virtuosismo que se presiente con sólo mirarle sus manos" ha dicho el Maestro Leo Brouwer elevando a Ricardo Gallén a un nivel de maestría muy poco común.

Sus milagrosas habilidades le han permitido la posibilidad de llevar sus interpretaciones por todo el mundo en recitales a solo, en dúo o con orquestas, en importantes escenarios como el Royal Concertgebouw de Ámsterdam, el Auditorio Nacional de Madrid, la Sala Tchaikovsky de Moscú, el Palau de la Música Catalana, la Sala Auer de la Indiana University o la Sibelius Accademy en Helsinki entre otros.

Ricardo Gallén ha estrenado en numerosas ocasiones obras de compositores de renombre y participado en varios proyectos bajo la dirección de importantes directores como Maximiano Valdés, En Shao, Juan José Mena, Monica Huggett, Leo Brouwer, Jordi Savall o Seirgiu Comisiona, destacando como un hito en su carrera el estreno de la Sonata del Pensador que el Maestro Leo Brouwer le dedicó.

Ganador de los más importantes galardones (certámenes Francisco Tárrega, Andrés Segovia o Markneukirchen entre otros) ha impartido la docencia en varios lugares, teniendo el honor de ser uno de los catedráticos más jóvenes de la prestigiosa Universidad "Franz Liszt" en Weimar, Alemania, hasta el día de hoy.

Ricardo Gallén ha sido miembro de diversos jurados en numerosos concursos de guitarra, así como profesor invitado para impartir clases magistrales con gran éxito.

Sus grabaciones, desde el primer álbum, han recibido críticas sensacionales. Sus últimos trabajos de la Obra completa para laúd de Bach así como las Sonatas para Guitarra de Fernando Sor han sido considerados ampliamente como obras maestras por parte de la prensa especializada.

Estamos, en definitiva, ante un Maestro del que Lope de Vega podría haber dicho "quien lo probó, lo sabe".

Ricardo Gallén utiliza instrumentos fabricados por Paco Santiago Marín y Arnoldo García con cuerdas Knobloch.

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